Carta a los alumn@s curso 2014-2015

La carta empieza con un texto de Mafalda, y a partir de ahí una reflexión para mis alumnos

VIVIR DESPEINADA (MAFALDA)

Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine. Por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad.

El mundo está loco.

Definitivamente loco: Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina, tu rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina.

- Hacer el amor, despeina.

- Reírte a carcajadas, despeina.

- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.

- Quitarte la ropa, despeina.

- Besar a la persona que amas, despeina.

- Jugar, despeina.

- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.

- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible.

Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado.

Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida.

Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse. Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por  dentro y por fuera.

El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria, ... Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuando me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda ... ¡La persona más linda que puedo ser!
Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser.

Por eso mi recomendación a todos: Entrégate, Come rico, Besa, Abraza, Baila, Enamórate, Relájate, Viaja, Salta, Acuéstate tarde, Levántate temprano, Corre, Vuela, Canta, Ponte linda, Ponte cómoda, Admira el paisaje, Disfruta, y sobre todo, deja que la vida te despeine!

Lo peor que puede pasarte es que... sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.

 y ahora... REFLEXIONES DE UN DEPARTAMENTO DE ANTIGUAS TECNOLOGÍAS

Durante todo este curso, desde el departamento de tecnologías, hemos intentado transmitirte todos los conocimientos que poseemos. Lo hemos intentado de la mejor manera posible, sabiendo que en algunos momentos hemos sido un verdadero tostón aunque, si echáis la vista atrás, seguro que os acordáis de algún momento divertido en clase (el profesor se tropieza, alguien gasta una broma o cuenta un chiste, etc.), si rebuscas en tus recuerdos incluso encontrarás momentos interesantes, cada uno tendrá el suyo (al ver el trabajo terminado en el taller, un nuevo programa en el aula de informática, descubriste por fin como funcionan la electricidad o los mecanismos, lograste ver la planta-alzado-perfil de un dibujo en tres dimensiones). En otros momentos tus pensamientos estaban en otra cosa o en alguien, porque creíste que era más importante eso que atender a la explicación de las propiedades de los materiales, dibujabas en tu agenda corazones, jugabas a los barcos con el de al lado, el lunes comentabais el fin de semana pasado y el viernes el que estaba por llegar. Te molestaban los gritos del profesor porque te distraían de lo que verdaderamente era importante para ti (ese chico o chica, el fútbol, hacer reír, videojuegos, tu pelo, la ropa, los coches,...)

Y ahora tienes dos meses de libertad que nada tienen que ver con lo que has pasado en estos diez anteriores. No estarás seis horas al día encerrado en un aula, más de mil horas escuchando a profesores aburridos y gritones, viendo vídeos de naturaleza, corriendo por el patio, fijando la vista en un monitor de un ordenador obsoleto, tocando instrumentos con unos nombres que es imposible acordarse, hablando en lenguas extranjeras, castigado en el pasillo o biblioteca, serrando y pegando madera, dejándote la vista en unos ordenadores obsoletos,... en definitiva, haciendo algo, durante esas más de mil horas, que si fuera por ti casi seguro que no lo harías.

Pero el instituto, incluidas las clases de tecnología, son mucho más que estar sentado aguantando el chaparrón de cosas que son imposibles de aprender. Es hacer amigos, reir, disfrutar, jugar, saltar, soñar,... y aunque no os lo creáis, Celestino, Reyes y Lorenzo lo sabemos. Hemos aprendido a recordar cuando teníamos vuestra edad. Lo difícil y asqueroso que se hacía algunos días ir al instituto. Hasta las narices de esos profesores que no paraban de dar el tostón y me daban ganas de gritarles: “¡¡ qué me da igual todo esto, leche, que no te enteras!!, ¿para qué narices vale todo esto?” Pues sí, nos hemos vuelto a hacer esta misma pregunta, ¿para qué narices necesitáis saber qué es la ley de Ohm o los engranajes? Y así visto me he contestado... “para nada” y es cierto, no vale para nada, ni la historia ni las mates ni la física ni la lengua,... ciertamente no vale para nada, y no estoy siendo irónico.

Pero claro, esto no lo puede decir un profesor y quedarse como si nada. Así que andamos buscando una solución y escusa para seguir el año que viene dando clases. Y después de horas y horas, días y semanas, damos en el clavo y encontramos dos razones para seguir dando clases y dos razones para que vosotros y vosotras sigáis aprendiendo estas cosas inútiles.

La primera es demostrarle al mundo, pero sobre todo a vosotros mismos, que podéis hacerlo, que por muy tostón que nos parezca, somos capaces de aprender esto y mucho más.

Ya sé, ya sé, esta primera escusa no creo que pueda ser suficiente para estar todo un año sufriendo, aunque es lo que se llama amor propio (aquí, en Aragón, lo llamamos “cabezonería”). Seguro que si recordáis un poco vuestra historia, veréis alguna historieta de alguna cosa que hayáis hecho por “cabezonería” (seguramente alguna estupidez), y sin reventaros la cabeza (eso espero)...

La segunda es un poco más complicada y tiene que ver con el ser humano y sus 10 millones de años de historia. Desde aquel día que se inventó el fuego, hemos sido capaces de construir catedrales y pirámides, los coches, los trenes y los aviones, la televisión y la radio, los chistes, los poemas, las novelas de misterio, el Quijote, hemos llegado a la Luna y podemos encender una bombilla, el teléfono móvil y el mp4, la música heavy, la clásica, el pop, las series de televisión, inernet, el bocadillo de chorizo... Y todo esto y mucho más hemos tardado en construirlo 10 millones de años y ahora pretendemos meteros en la cabeza, en 4 años, lo que la humanidad ha tardado 10 MILLONES. Sin duda estamos locos, y encima si no lo hacéis decimos que sois unos borricos, unos tontos, unos vagos... pero sabéis una cosa, que para ser un ser humano no necesitas nada de esto, sólo necesitas sentir, amar, disfrutar, reír y llorar, cantar, bailar, besar,... en definitiva “despeinarte”, eso es lo que verdaderamente te hará humano. Pero por otra parte, te estarás perdiendo lo que otros sintieron por conocer los poemas de amor de Bécquer, no podrías bailar si Mozart, Vivaldi, Elvis Presley o los Beatles no hubieran dado su vida por la música, no podrías ver por la noche a la persona que amas bajo la luz de la farola donde le besaste por primera vez si un chalado físico llamado Wilson Swan no hubiera dedicado su vida a comprender el funcionamiento de los electrones; ¿te imaginas lo que debió sentir un tal Marconi cuando consiguió hablar por primera vez desde Europa hasta América sin cables?, vale no era el teléfono móvil, pero imagínate la alegría; y tantas y tantas cosas.... ¿cómo pretendes pues que no me sienta obligado a enseñarte la belleza de 10 millones de años de Historia?

Pero tampoco te preocupes, aunque no puedas amar como amó Béquer, aunque no puedas explicar porque la luz se enciende para iluminar el rostro de una persona enamorada, aunque no comprendas porque puedes leer un mensaje de un amigo en tu móvil, aunque ni siquiera te preguntes que hay más allá del universo y qué es el infinito, aunque no intentes imaginar que pasaba por la cabeza de Picasso para pintar aquellos cuadros tan raros y aunque no dediques ni un segundo de tu adolescencia a imaginar a la primera persona que encendió un fuego en la oscuridad de la humanidad hace 10 millones de años, no te preocupes, seguirás siendo un ser humano igual que los demás, igual que Béquer, que Picasso, que Cervantes, que Marconi,... salvo por una pequeña diferencia, jamás sentirás y amarás lo que ellos amaron si no descubres el secreto del saber. Este secreto nunca lo encontrarás aprendiendo las cosas de memoria, obligado porque tienes que aprobar o porque quieres estudiar esta carrera o esta otra; el secreto que te hará amar la vida vendrá cuando descubras que el saber no puede ser obligado, ni por tus padres ni por ti ni por la sociedad, el aprender tiene que ser voluntario. Aunque, y esto que te quede claro, lo verdaderamente importante es que hagas aquellas cosas que más te despeinen en esta vida.

Y es por esto que desde el departamento de tecnologías te proponemos las siguientes actividades para este verano:

Queremos que cada vez que enciendas el ordenador para disfrutar con los correos que te han enviado los amigos dediques unos segundos para pensar en que ahí no está ocurriendo magia,

  • Hacerte preguntas (intenta encontrar respuestas en tu cabeza): Si vas a la playa y ves un barco o te montas en uno de esos con pedales, pregúntate por qué estás flotando, por qué las aletas de la gente que bucea les hace ir más deprisa, ¿cómo puede el aire empujar un barco de vela?, ¿por qué sale tan deprisa el agua en una pistola de agua casi sin hacer fuerza?, ¿Qué tipo de palanca están usando los pescadores con su caña de pescar? ¿de dónde coge el frío el aire acondicionado?,...
  • Cae en la cuenta de que: El helado que te vas a comer no se cultiva en la tierra, tiene un proceso de fabricación; el wasapp no es magia, son ondas que viajan por el aire; El edificio donde habitas no está sustentado por el dios Atlas, tiene una estructura entramada bien diseñada; El coche de tu casa no funciona con la mente de tus padres, son muchos mecanismos que hay dentro y que encajan para que el coche ande; La gente que aparece en la televisión no está de verdad “dentro de la televisión”, estos señores y señoras (igual que el wasap) llegan a través de las ondas;...
  • Sueña: con que descubres un coche volador, unas medias que no se rompen, un nuevo color de pintalabios, el rímel permanente o la batería de móvil interminable. Sueña con un aparato que lea la mente, con un artilugio que te haga volar, o aun mejor, que te teletransporte donde tú quieras. Sueña con la consola perfecta, esa tarjeta de memoria infinita, con un ordenador dentro del cerebro, con un robot que te hace la cama o con un aparato con el que puedes aprender todo lo que tu quieras al instante.
  • Ríe: al ver una película de humor, o una foto del wasap graciosa, un chiste el facebook, cuando un señor se choca contra una farola porque está mirando el móvil, un vídeo en youtube de un gatito haciendo tonterías,...
  • Disfruta: Al ver una carrera de coches, saliendo con la bicicleta, jugando a videojuegos, escribiendo o leyendo,...

Y después de preguntarte, de caer en la cuenta, de soñar, de reír y de disfrutar con todo lo que te ponemos y con muchas más cosas, no te olvides que todo, absolutamente todo lo que hemos puesto aquí necesita de una cosa para que funcione, de la tecnología. Aunque desde luego hay algo imprescindible, que nunca dejes de ser como eres, porque por mucha tecnología que haya, si no hay gente como tú, de nada nos sirve.

Un abrazo muy fuerte y pasa buen verano.

Celes, Reyes y Lorenzo